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Un estudio sobre las decisiones que toman las familias hispanas después de un diagnóstico de sordera

Sección IV: Información Básica y Adicional Sobre el Estudio

Artículo completo en formato PDF

Sección IV en inglés

¿Qué hay en la Sección IV?:

La población hispano-norteamericana y la sordera

Las decisiones de los padres hispanos con hijos con pérdida auditiva

Métodos de investigación
  Entrevistas
  Encuestas
  Estudios de preferencia
Análisis de datos
  Entrevistas
  Encuestas
  Estudios de preferencia
Resultados de las encuestas
  Sujetos (Padres)
  Nivel educativo de los padres
  Vida familiar
  Descripción de los niños
  Uso de dispositivos de ayuda
  Entrenamiento
  Modo de comunicación
  Lenguaje preferido en la familia
  Intervención educativa
  Actitud y conocimiento de la Sordera
  Uso de recursos
  Sentimientos como padres de un niño sordo e hipoacúsico
  Toma de decisiones
Limitaciones de este estudio
  Tamaño de la muestra
  Parcialidad de la selección
  Traducciones
  Parcialidad de los investigadores
Acerca de los autores

La población hispano-norteamericana y la sordera

Los individuos de ascendencia hispana constituyen el grupo minoritario más grande de los Estados Unidos, sumando el 12.5 por ciento de la población total (E.E.U.U. Census Bureau, 2000). Esta minoría, cada vez mayor en Estados Unidos, agrupa una comunidad heterogénea de ciudadanos americanos e inmigrantes que derivan su identidad cultural de México, Puerto Rico, Cuba, y otros países de Centro y Sudamérica y el Caribe. Los individuos en estos grupos comparten ciertos rasgos culturales, tales como la lengua española, el énfasis en la importancia de la familia, y muchas tradiciones culturales únicas, pero se diferencian en otras características (Becerra y Zambrana, 1985; Seligman y Darling, 1989). Entre los descendientes de hispanos que viven en los Estados Unidos, 4.2 por ciento, o más de 900,000 individuos, poseen discapacidades auditivas, según el centro nacional para estadísticas de la salud.

El nivel en el cual la cultura influye en la toma de decisiones no ha sido estudiado adecuadamente. Los autores realizaron un estudio piloto de familias hispanas con un niño sordo en el cual se exploraban las opiniones, actitudes, y creencias acerca de la sordera, así como sus experiencias en la adaptación a la pérdida auditiva del niño, y sus opiniones sobre la accesibilidad de servicios (Steinberg, Dávila, Collazo, Loew, y Fischgrund, 1997). Las familias señalaron sentirse golpeadas, tristes y frustradas a la hora de recibir el diagnóstico. Muchas de las familias hispanas entrevistadas atribuyeron la causa de la sordera de su hijo a "un acto de Dios". Muchos expresaron encontrar dificultades para manejar la estigmatización por parte de la comunidad y falta de compresión acerca de la sordera de su niño y de la sordera en general. Aunque la mayoría identificó algunos problemas para comunicarse con su niño, la mayoría de los padres hispanos consideraron adecuada la comunicación con su hijo a través del habla y la lectura labial en español, en inglés o ambos, señas caseras, y expresiones no verbales de amor y aceptación.

La mayoría de las familias estaban bastante enteradas y valoraban la alta calidad de los servicios especializados que se proporcionan generalmente sin ningún costo para ellas en los Estados Unidos, en comparación con la calidad sumamente diversa y el costo de los servicios para niños sordos e hipoacúsicos en sus países de origen. Algunas familias admitieron que permanecen en los Estados Unidos, separándose de su país de origen y de su familia extendida, para que su hijo pueda recibir una gama más amplia de servicios. En este sentido, han experimentado un stress adicional por el alejamiento del apoyo familiar y comunitario. Aunque estas experiencias no son exclusivas de las familias de origen hispano, la habilidad de éstas para manejar con éxito la tensión que implica el diagnóstico puede estar influenciada por factores culturales y de la mezcla cultural de la familia, la comunidad, y los profesionales que brindan cuidado.

Las decisiones de los padres hispanos de niños con pérdidas auditivas

El proceso de toma de decisiones es complicado, y está influenciado por emociones, creencias, valores, y expectativas. En los Estados Unidos, la mayoría de los padres de niños recién diagnosticados como sordos e hipoacúsicos comparte la misma lengua y cultura que los profesionales de quienes buscan ayuda. Sin embargo, la frustración puede ser desalentadora, como lo articula esta madre:

... fue como si alguien me pusiera a este bebé de 18 meses en mi falda y me dijera: "Queremos que críe este niño y lo eduque en su lengua nativa, su cultura y que lo eduque de una manera diferente -a propósito, queremos que usted aprenda lengua de señas, pero los expertos aun están discutiendo acerca de qué es lo apropiado... pero usted necesita saber como tomar decisiones ahora!" Y esto sucede durante el año más desconcertante de su vida. Yo quería alguien que cuidara de mí y de mi hijo y me dijera qué hacer. (Luterman, 1987)

En vista de esta experiencia, uno puede imaginar fácilmente la creciente dificultad que los padres de culturas minoritarias, especialmente aquellos cuya lengua primaria no es el inglés, pueden tener en hacer frente y atravesar con éxito el proceso de toma de decisiones para su hijo sordo o hipoacúsico.

Janis y Mann (1977) propusieron un modelo de toma de decisiones que requiere como pasos iniciales valorar el desafío y examinar las alternativas. Estos pasos presuponen que los padres poseen acceso a información completa y exacta para poder elegir los pasos a seguir para su hijo. El primer punto en la toma de decisiones al que tienen que hacer frente los padres comienza a la hora del diagnóstico. Incluso cuando éstos y los profesionales hablan el mismo idioma, la información presentada en el momento del diagnóstico puede ser malentendida. Una diferencia a nivel del idioma hablado por los profesionales que brindan cuidado y las familias que reciben la información puede aumentar las probabilidades de que haya malentendidos, dificultad y tensión. Más aún, en una encuesta más reciente, los padres hispanos mencionaron un impacto más negativo de la sordera, comparados con los padres blancos no-hispanos (Meadow-Orlans y Sass-Lehrer, 1997).

Para las familias hispanas, la elección de un modo de comunicación puede ser aún más difícil si la lengua que se usa en la casa es diferente a la que se usa en la escuela. Las familias en esta situación enfrentan la posibilidad de tener que aprender dos idiomas: inglés y lengua de señas.

Además, la implementación de servicios educativos integrados adquiere una complejidad agregada cuando la familia en sí misma no se comunica en el idioma de la cultura mayoritaria (Cohen, Fischgrund, y Redding, 1990). Más aún, varios estudios sugieren que las familias hispanas utilizan por debajo de lo esperado los servicios de apoyo disponibles en el sistema escolar (Bennett, 1989). En el contexto de la educación especial, los padres de ascendencia hispana rara vez participan en el desarrollo de los Programas Educativos Individualizados (IEP - Individualized Educational Program) de sus hijos (Stein, 1983; Delgado, 1984).

Este documento se fundamenta en un estudio basado en otros dos estudios de toma de decisiones:

  1. un estudio en curso sobre la toma de decisión de los padres en las familias del área de Filadelfia, incluyendo dos familias hispanas; y
  2. un estudio anterior, "El niño hispano y la familia: percepciones culturales acerca de la sordera (Título original en inglés: "The Hispanic Deaf Child and Family: Cultural Perceptions about Deafness")" (en Steinberg, et el al., 1997), que incluyó nueve familias hispanas.

Estos estudios han sido influenciados en gran parte por la información recolectada de padres de niños sordos; ellos mismos han señalado las áreas donde las diferencias culturales pueden conducir a malentendidos y estrés.

Los autores estaban interesados principalmente en las decisiones que toman los padres acerca del uso que harán sus hijos de los servicios de intervención temprana, y el ingreso al preescolar y a la escuela elemental. Un estudio previo con familias no hispanas indicó que en estos puntos de transición es donde se toman decisiones que afectan el rumbo de la vida del niño. El centro de este estudio fue el grado en que estas elecciones fueron influidas por las diferencias en la disponibilidad de varias opciones, la capacidad de la familia para acceder a servicios y las expectativas familiares.

Métodos de investigación

Para representar una variedad de bagajes culturales, 29 familias con ascendencia hispana fueron reclutadas en estas cuatro regiones de los Estados Unidos:

  1. Florida
  2. Texas
  3. California
  4. Pensilvania

Fueron contratados miembros de cada una de estas comunidades para asistir al reclutamiento de sujetos, recolección de datos, y traducción de entrevistas. A las familias que se ofrecieron voluntariamente a participar se les solicitó que completen dos cuestionarios y participen en una entrevista semi-estructurada de dos horas. Los entrevistadores o los facilitadotes de la comunidad o ambos ayudaron a las familias a completar los cuestionarios cuando fue necesario.

Los instrumentos (las entrevistas, las encuestas, y los estudios de preferencia) del estudio fueron adaptados de un estudio previo de los autores sobre toma de decisión de los padres, y modificados para ser cultural y lingüísticamente apropiados para los individuos de ascendencia hispana.

Entrevistas

Las entrevistas fueron conducidas en inglés o español, según la preferencia de las familias y, con consentimiento, fueron grabadas o grabadas en vídeos o ambas. Las entrevistas que fueron conducidas en español fueron traducidas al inglés. Todas fueron completamente transcritas. La entrevista fue diseñada para recopilar información de los padres u otros miembros de la familia involucrados sobre:

  • Conocimientos, actitudes y creencias acerca de la sordera y la discapacidad antes y después del diagnóstico de su hijo;
  • Experiencias durante el proceso de diagnóstico, incluyendo la posibilidad de comunicarse fluidamente con el profesional que brindaba la información;
  • Comprensión de la información presentada, incluyendo la información acerca de las opciones disponibles;
  • Percepciones de lo que es útil, inútil y perjudicial;
  • Opiniones acerca de la manera en que la información fue presentada;
  • Concepciones acerca de la influencia de factores externos en sus decisiones, tales como: costos de los programas, ubicación geográfica, transporte y opciones disponibles;
  • Percepciones acerca de la influencia del apoyo familiar y comunitario en sus decisiones;
  • Percepciones de otros factores claves que han influenciados sus elecciones, incluyendo la estructura y los recursos de su familia, los valores culturales, y el estrés familiar;
  • Elecciones realizadas en torno a: modo de comunicación, lengua, intervención temprana, y escolaridad, y
  • Satisfacción con los servicios disponibles, el apoyo recibido y las opciones.

    Encuestas

Un cuestionario recopiló la información demográfica básica (edad, género, composición de la familia, educación, procedencia étnica, etc.) así como la información específica sobre la pérdida auditiva del niño, las intervenciones que han sido utilizadas, el progreso de los niños, los métodos de comunicación utilizados, las fuentes de ayuda y de información, las actitudes de los padres sobre la sordera, la tensión familiar, y la satisfacción de los padres con las opciones disponibles y la orientación recibida.

Estudios de Preferencia

Los estudios de preferencia evaluaron las preferencias de los padres sobre diversos resultados posibles para sus niños sordos. Una escala de grados fue utilizada como método de evaluación de preferencia porque era el más fácil de entender para las familias y de administrar (puede ser auto-administrada).

Para capturar la variedad de resultados a largo plazo que ocurren en individuos sordos, se desarrolló un sistema de atribución múltiple que contiene un gran número de estados de la salud y una amplia gama de resultados. Para cada atributo (que incluye: logros académicos, vida social, bienestar emocional, y capacidad para comunicarse), se desarrollaron escenarios de resultados posibles a la edad de 18 años, extendiéndose de pobre a bueno. Fue seleccionada la edad de 18 años porque hay metas estandardizadas de logro académico para esta edad y porque alrededor de la misma, los principales efectos de los procesos educativos y de socialización ya se han alcanzado.
Asimismo, los estudios de preferencia evaluaron las opciones y predilecciones educativas y de modalidades de comunicación (lengua de señas versus lectura labia / habilidades para hablar) de los padres.

Análisis de Datos

Entrevistas

Las transcripciones de las entrevistas fueron analizadas usando métodos cualitativos descritos por Miles y Huberman (1994). Fueron desarrollados códigos temáticos y aplicados a las transcripciones a través de un programa de computadora llamado FolioViews, que permite una fácil compilación de todos los segmentos codificados con un tema determinado. Cada entrevista fue codificada por un mínimo de dos investigadores. El analista mayor de la investigación resolvió desacuerdos entre los codificadores.

Una entrevista semi-estructurada y abierta fue diseñada para permitir que los informantes discutan temas de relevancia para ellos, con la guía del entrevistador, pero con pocas preguntas directas que hubiesen resultado en respuestas de sí o no. De esta forma, los temas aparecieron bastante espontáneamente, y no todos los informantes tocaron directamente los asuntos que los autores eligieron analizar posteriormente. Este proceso permite el análisis de las experiencias de las familias así como sus ideas, creencias culturales, y lengua. Los segmentos de las entrevistas fueron compilados según los temas de interés y luego reorganizados en sub-temas en caso de ser necesario. Los segmentos compilados eran entonces analizados para extraer el contenido relevante para el tema estudiado.

Encuestas

La mayoría de los ítems en las encuestas fueron resumidos en tablas de frecuencia, porcentajes, y, siempre que fue apropiado, se transformó a las escalas Likert de cuatro a cinco puntos en valores numéricos para las medias y las desviaciones estándares. Además, fueron utilizados diagramas e intervalos de confianza para hacer comparaciones entre los grupos hispano y no hispano.

El grupo de comparación de sujetos no hispanos incluye 78 familias de varias áreas geográficas que completaron la misma encuesta como parte de otras investigaciones.

Estudios de preferencia

En los estudios de preferencia, se pidió a los padres que clasificaran a su hijo y a sí mismos en una escala lineal de calidad de vida. También se les solicitó considerar cada atributo por separado y clasificar varias opciones en una escala lineal similar. Un equipo multidisciplinario de expertos en el trabajo con niños y adultos sordos e hipoacúsicos, desarrolló los atributos. Asimismo, se les pidió a los padres asignar puntos a cada uno de los cuatro atributos (logro académico, vida social, bienestar emocional, y capacidad de comunicarse) para reflejar la importancia relativa de los mismos.

Los estudios de preferencia fueron analizados asociando un valor a cada resultado. El valor fue determinado dividiendo la distancia en la escala del peor resultado y el resultado de interés, por la distancia en la escala del mejor al peor resultado.

Resultados de las encuestas

Sujetos (Padres)

Dieciocho de las entrevistas fueron conducidas con las madres solamente, una con el padre solamente, y nueve con la madre y el padre. Una entrevista no fue transcrita y no está claro quién participó en la entrevista. Los cuestionarios fueron completados por 28 madres y por un padre.

Niveles educativos de los padres

Todos los padres tenían por lo menos alguna educación secundaria y un tercio tenía también educación universitaria.

Vida familiar

Diecisiete (59%) de los 29 niños en el grupo hispano viven con su madre y padre. Seis niños (21%) viven con su madre solamente, y dos (7%) viven con su madre y padrastro. Los cuatro restantes (14%) viven con otros familiares que no son los padres.

Veintiún padres (el 72%) señalaron que poseen otros niños, y la edad promedio de los hermanos es 1 año 7 meses. Tres padres (10%) señalan que su niño sordo tiene otros hermanos sordos. Cuatro padres (14%) señalan que hay otros miembros de la familia extensa (ejemplo: primo, tío, abuelo) que también poseen pérdidas auditivas.

Descripción de los niños

El grupo de niños sordos consistió en 14 niños (48%) y 15 niñas (54%). Sus edades se extendieron entre los 53 a 167 meses, con un promedio de 103 meses de edad. Ocho niños (28%) tenían por lo menos otra discapacidad además de la sordera (tres de estos niños tenían dos discapacidades).
Quince niños (52%) tenían una pérdida auditiva profunda, ocho (28%) tenían una pérdida auditiva severa, tres (10%) tenían una pérdida auditiva moderadamente severa, un niño (3%) tenía una pérdida auditiva leve, y se desconocen los datos de los dos restantes (7%).

Las causas de las pérdidas auditivas de los niños eran variables; se encontraron desde infección prenatal hasta herencia, y cerca de la mitad de los padres no sabían la razón de la sordera de su hijo. La edad promedio en la cual la pérdida auditiva fue confirmada era 24 meses, con desviaciones estándar de 16 meses. La edad promedio en la cual los padres sospecharon que su niño tenía una pérdida auditiva era 14 meses.

Uso de dispositivos de ayuda

Veinticuatro niños tenían prótesis auditivas (83%), y la edad promedio en que recibieron sus ayudas fue 32 meses. Ocho padres señalaron que su niño usa siempre el audífono, 11 dijeron que a veces, y cuatro dijeron que el niño rara vez o nunca lo usa. Más de la mitad de las prótesis auditivas (15 sobre 24) fueron proporcionadas por los programas públicos de ayuda, dos fueron proporcionadas por compañías de seguros, uno fue comprado por los padres, la escuela proporcionó uno, y dos se obtuvieron o fueron provistos por otros medios. Las tres familias restantes no respondieron a la pregunta.

Doce padres (41%) consideraron el implante coclear como opción para sus hijos. De estos 12, seis padres hicieron las evaluaciones de su niño para el implante. Cuatro niños (14%) recibieron la cirugía. De esos cuatro padres, tres señalaron que su seguro cubrió más de 75 por ciento del costo para el implante coclear. El cuarto padre no contestó a esta pregunta. Los cuatro padres señalaron que están muy satisfechos con el implante coclear.

Entrenamiento

Todos los niños en el estudio recibieron entrenamiento para sus pérdidas auditivas. Nueve niños (33%) recibieron el entrenamiento auditivo, el rango de edades de comienzo se extendía de 15 a 72 meses. Cuatro padres (14%) señalaron que su niño recibió entrenamiento en palabra complementada. Sin embargo, la información obtenida en las entrevistas no corroboró este alto índice de palabra complementada. De hecho, la mayoría de los padres no estaban enterados de este enfoque. Sospechamos que la discrepancia yace en la traducción de las formas de inglés al español o en que los padres malinterpretan el significado de la palabra complementada. Veintisiete niños (96%) recibieron entrenamiento en lengua de señas, el rango de edades de comienzo se extendían de 3 a 108 meses. Veinte niños (71%) recibieron entrenamiento del habla, el rango de edades de comienzo se extendían de 12 meses a 84 meses.

Modo de comunicación

La manera en la cual los padres se comunican generalmente con el niño en la casa también fue examinada. La mayor parte de los padres señaló que se comunica con lengua oral y lengua de señas; dos participantes usan palabra complementada y tres más agregan gestos. Dos de los que respondieron dijeron que utilizan palabra complementada, lengua oral, y lengua de señas, más algunos gestos. Dos de ellos usa solo lengua de señas. El resto de los padres utiliza generalmente una combinación señas, cierta lengua oral, y gestos para comunicarse con su niño.

Preferencias lingüísticas de la familia

El español es el idioma primario usado en el hogar (por 55%). Tres padres (10%) citan español y lengua de señas como sus medios de comunicación primarios. Dos padres (7%) indican que se comunican con una combinación de español, inglés, y señas o gestos. Un padre respondió que los niños hablan inglés y los padres hablan español. Cuatro padres (17%) utilizan inglés y una cierta lengua de señas para comunicarse con sus niños. Un padre cita el inglés como el medio primario de comunicación de la familia. Un padre utiliza inglés en señas como medio primario de comunicación, y otro padre indica que la Lengua de Señas Americana es la lengua primaria usada en el hogar.

Intervención educativa

Diecisiete de los padres dijeron que su hijo está inscrito en un programa de intervención temprana o en otro programa educativo; entre los 29 padres, la mitad mencionó que la escuela a la que va su hijo aplica una combinación de lengua oral y lengua de señas, pero nada de gestos en su enfoque. Otros tres padres dijeron que la escuela adopta lengua oral, lengua de señas y gestos. Un padre señaló que utilizan lengua oral con la ayuda de gestos, pero no hay señas. Los 10 entrevistados restantes no contestaron esta pregunta.

En promedio, los padres están satisfechos con los servicios que su hijo y la familia reciben de las escuelas. Trece padres (46%) señalan que los servicios para su hijo eran proporcionados en un centro o escuela. Diez padres señalan que el programa de su hijo tiene adultos sordos en el personal, y un padre no sabe si los adultos sordos son parte del personal. Nueve padres (35%) señalan que su niño (o su familia) recibe servicios en la casa. Quince padres (79%) señalan que el programa de su hijo es proporcionado por el distrito escolar local.

Once padres (38%) señalan que el tiempo que pasan en el programa formal de su hijo se extiende de cero a 40 horas por semana. Catorce padres señalan que el tiempo que su niño pasa semanalmente en un programa formal se extiende de cuatro a 56 horas. Trece padres (45%) señalan que el tiempo que pasan cada semana enseñando a sus niños en la casa se extiende de media a hora a 168 horas, y un padre responde que él o ella pasa el "todo el día" enseñándole al niño en la casa.

Conocimiento de y actitudes hacia la sordera

Las familias hispanas son más positivas acerca de aprender señas y comunicarse con personas sordas que las familias no-hispanas. Noventa y seis por ciento de las familias hispanas acordaron con el enunciado: "A los niños se les debe enseñar lengua de señas para que puedan hablar con la gente sorda"; solamente 70 por ciento de familias no hispanas coincidieron con esto. Sin embargo, los participantes hispanos tienen una tendencia marginalmente menor a pensar que la lengua de señas es una lengua propiamente dicha.

Las actitudes positivas de las familias hispanas hacia la lengua de señas también están acompañadas por la creencia de que los niños sordos pueden aprender a hablar. Están también significativamente menos inclinados a apoyar los contextos educativos integrados para los niños sordos.

Uso de recursos

Seis aspectos de la utilización de recursos fueron estudiados: si los padres han recibido o no información escrita o grabada en vídeo sobre diversos enfoques, instrucción en lengua de señas o palabra complementada, reuniones de padres, asesoramiento individual, y si han utilizado intérpretes. También se animó a los participantes a que señalaran cualquier otra forma de información que hayan recibido.

De los padres hispanos y no hispanos que han reportado haber recibido la información listada más arriba, las familias hispanas usan los recursos de manera diferente. Es menos probable que hayan recibido información escrita o grabada en vídeo sobre diversas opciones de intervención auditiva. Noventa y dos por ciento de familias no hispanas recibieron información escrita sobre diversas opciones, mientras que este tipo de materiales escritos fueron brindados solo al 55 por ciento de las familias hispanas. Las familias hispanas tenían también una tendencia marginalmente menor a ser provistos con información grabada en vídeo sobre varias opciones para ayudar a su hijo.

Por otra parte, es menos probable que las familias hispanas reciban instrucciones sobre lengua de señas. Su utilización de intérpretes es también significativamente más frecuente. Aproximadamente el 68 por ciento de los padres hispanos necesitó la ayuda de un intérprete, mientras que solamente 21 por ciento de los padres no hispanos necesitaron uno. Sin embargo, el cuestionario no distinguió entre el uso de los intérpretes de español y de lengua de señas.

La participación en reuniones de padres o en asesoramiento individual es similar en familias hispanas y no hispanas.

Casi todos los padres hispanos encontraron provechosos los servicios que estaban disponibles si tenían acceso a ellos en primer lugar. En general, casi todas las familias encontraron que los recursos eran de ayuda. Las familias no hispanas clasificaron algunos de los recursos como levemente menos beneficiosos, incluyendo la instrucción sobre lengua de señas, palabra complementada, asesoramiento individual, y uso de intérpretes.

Sentimientos como padres de un niño sordo e hipoacúsico

Los sentimientos de los padres fueron medidas por 10 items relacionados a sentimientos de control y de cuán adecuados se sienten como padres de un niño sordo. Los items evalúan sentimientos sobre la comunicación de padre-hijo, la toma de decisiones, las respuestas a las necesidades especiales del niño, y la capacidad de ser un padre en general. Estas afirmaciones incluyen: "Yo gozo del ser padre", "Mis habilidades comunicativas son bastante adecuadas para las necesidades de mi hijo", y "Mi niño es a menudo dejado de lado en las conversaciones familiares debido a problemas de comunicación". Los items dan un resumen sucinto de algunos temas importantes en la educación de un niño sordo o hipoacúsico. Los autores utilizaron un promedio de los 10 items para representar los sentimientos generales sobre la paternidad de cada participante. Puntajes más altos representan sentimientos generales mejores.

Las respuestas tipo Likert fueron primero transformadas en valores numéricos para calcular los puntajes. Los valores se extienden desde 4, 3, 2, a 1 para el "decididamente de acuerdo", "de acuerdo algo", "discrepo de alguna forma" y "discrepo completamente", respectivamente. La codificación para las declaraciones negativas (items 3, 6, 7, y 10) es invertida.

En ambos grupos se encuentran sentimientos similares sobre la paternidad. Los puntajes promedio de no hispanos eran levemente más altos (con un promedio de 3.28, un promedio de 3.2, y un desvío estándar de 0.42) que las de los padres hispanos (promedio = 3.24, media = 3.3, desviación estándar = 0.33). El Test-t estándar para las dos muestras indica que la diferencia no es estadísticamente significativa.

Los encuestados se sienten generalmente bien con relación a su paternidad. Los puntajes promedio están cerca de la respuesta del "de acuerdo algo" y la mayoría de las respuestas (por ejemplo, una desviación estándar más o menos) caen dentro de los puntajes positivos de 2.5 y 3.5. Entre los 107 encuestados, solamente tres de ellos tenían un promedio más bajo que 2.5.

Tales sensaciones positivas son contradictorias con las entrevistas. El deseo de agradar a los demás puede estar presente o quizás los items no son capaces de capturar la tensión de los padres, pero las entrevistas proporcionan discusiones más profundas sobre sus dificultades. Las transcripciones de las entrevistas indican que muchos padres experimentaron una gran cantidad de estrés. Los padres típicamente dijeron llorar o sentirse golpeados cuando la pérdida auditiva fue confirmada. La negación y la incredulidad fueron mencionadas comúnmente. La dificultad para comunicarse con el niño y la tensión financiera también fueron señaladas con frecuencia.

Toma de decisiones

La sección de toma de decisiones y ayuda de la encuesta incluyó la cuantificación de la implicación en la toma de decisiones de padres, abuelos, otros miembros de la familia, y amigos. La implicación de profesionales, educadores, miembros religiosos, y de la comunidad también se incluyó. Los resultados mostraron que las madres estaban más implicadas de la toma de decisiones, con un puntaje promedio de 4, o "muy involucrada". Estas fueron seguidas por los padres, con un puntaje promedio de 2.86 (levemente menos que el "involucrado de alguna manera"); el médico de cabecera, un puntaje promedio de 2.3 (más que "no involucrado de alguna manera"); y amigos y abuelos, con puntajes promedio de 1.79 y 1.74 respectivamente (algo menos que el "no involucrado de alguna manera"). Los profesores, los consejeros, y los esposos fueron considerados como los más que brindan apoyo; seguidos por los especialistas, los abuelos de los niños, otros padres de niños sordos, los amigos, otros parientes, el médico de cabecera, y el clero.

Los factores más importantes en las deliberaciones de las familias eran las recomendaciones de los profesionales y los servicios proporcionados por el distrito escolar local. Los padres pensaron que el factor más importante de la ayuda profesional es que los profesionales del cuidado de la salud puedan "escuchar mis preocupaciones". La disponibilidad de servicios cerca del hogar, el costo de los servicios, y las recomendaciones de los amigos son relativamente menos importantes.

Las diferencias entre el grupo hispano y no hispano fueron examinadas con el test-t estándar para dos muestras. Las madres eran las personas más involucradas de ambos grupos. Sin embargo, los padres hispanos estuvieron significativamente menos involucrados en la toma de decisiones. Las familias no hispanas dieron puntajes más altos a casi todas las demás fuentes de apoyo social; sus puntajes promedios están alrededor del rango: "de acuerdo algo" y "decididamente de acuerdo". Los padres hispanos se sentían menos apoyados por otros; en promedio, se ubicaron en los rangos de "desacuerdo en parte" y "acuerdo en parte" en ayuda de abuelos, parientes, y amigos.

En particular, las familias hispanas tenían significativamente menos acceso a otros padres de niños sordos. Su toma de decisiones fue afectada sobre todo por los servicios disponibles en los distritos escolares locales, y el costo de los servicios era considerado parcialmente importante. Las experiencias profesionales con la sordera y la información proporcionada afectaron significativamente la forma en que las decisiones fueron tomadas en las familias hispanas. La influencia del clero no era significativamente más fuerte en la toma de decisiones de las familias hispanas. Comparada con la de otros apoyos sociales, la influencia del clero en la toma de decisiones era pequeña. Es verdad en hispanos y no hispanos que los profesores y los consejeros tienden a ser las influencias más importantes, más importante que miembros de la familia tales como abuelos y otros parientes.

Limitaciones de este estudio

Tamaño de la muestra

Los datos demográficos de la comunidad hispana en los Estados Unidos hicieron necesario un muestreo de individuos con diferentes bagajes y que viven en comunidades muy diversas; los datos demográficos también impusieron restricciones significativas al número de individuos que podrían ser incluidos. Mientras que el tamaño pequeño de la muestra limita nuestra capacidad de generalizar el estudio, el reclutamiento de varias áreas geográficas y con diversas fuentes minimiza el riesgo de hacer un muestreo un rango estrecho de participantes. No obstante, debido al tamaño y la diversidad de la comunidad hispana, un estudio más amplio sería necesario para entender completamente las barreras a las que hace frente esta comunidad y los esfuerzos realizados para superar estos obstáculos.

Se debe destacar que los investigadores escogieron no investigar el status inmigratorio en el estudio. Los investigadores no desean asumir que los sujetos hispanos puedan ser ilegales, ni agregar tensión a la entrevista de aquellos que lo eran.

Parcialidad en la selección

En contraste con lo que se ha observado en algunos estudios anteriores, muchas de las familias de este estudio parecían actuar en defensa de los derechos de sus hijos y visualizar un alto grado de satisfacción. Como con cualquier investigación de este tipo, en la cual los sujetos se ofrecen voluntariamente a ser indagados o a ser entrevistados detalladamente, existe la posibilidad de que las familias que están menos involucradas o menos satisfechas no hayan participado, porque no desean ofrecerse voluntariamente o porque el esfuerzo del reclutamiento no ha podido alcanzarlos. Por esta razón, los autores no pueden estar seguros de que este estudio es representativo de una completa gama de experiencias y sentimientos.

Traducciones

La traducción de las entrevistas a una lengua distinta de la materna de las familias y a inglés presentó varios problemas. Primero, existe el problema general de si el intérprete ha comprendido completamente e interpretado exactamente el contexto y el contenido de las respuestas de las familias a las preguntas. Hablantes nativos de español hicieron todas las traducciones. Los autores intentaron reducir al mínimo los problemas de la traducción empleando a traductores que vivían en la comunidad en donde la entrevista era conducida. Desdichadamente, varios de nuestros traductores no pudieron cumplir con sus compromisos y, debido a apremios de tiempo y distancia, algunas de las traducciones fueron hechas fuera de la comunidad de origen. Esto creó algunos problemas con la interpretación, pues los traductores a veces desconocían el dialecto y los acentos de las familias.

Hubo también problemas de traducción con los cuestionarios escritos y con el cuestionario semi-estructurado de la entrevista. Estos cuestionarios fueron traducidos inicialmente por un profesional de las ciencias de la salud, hispano de origen sudamericano, y luego revisado por otros varios profesionales hispanos y un estudiante de la universidad que era fluyente en español. Los facilitadores de la comunidad también tenían la oportunidad de sugerir cambios en los cuestionarios. Sin embargo, parece que algunas de las preguntas eran malentendidas. Por ejemplo, en el cuestionario escrito, se pregunta a los padres si han utilizado la palabra complementada (Cued Speech. Nota de T: en la bibliografía en español usualmente se traduce "Cued Speech" como "palabra complementada". En el presente estudio se tradujo "Cued Speech" como "habla mostrando, indicando") (se traducía: "habla mostrando" "indicando") y varios contestaron que lo hacían; con todo, nadie mencionó este método en las entrevistas. Debido a que el uso de la palabra complementada es relativamente infrecuente en los Estados Unidos, parece inverosímil que los padres en este estudio tengan conocimiento o exposición a este método.

Hay otros ejemplos de malentendidos entre el entrevistador y las familias. Por ejemplo, un entrevistador pregunta si la madre sabe cuáles son las filosofías educativas y comunicativas para este programa. La madre responde, "las filosofías, ¿a qué se refiere?"

Entrevistador: ¿Qué concepto usa el programa?

Madre: El concepto del dibujo y de los juegos en la computadora para los niños, como con las computadoras.

Entrevistador: ¿Usted sabía cuál era la filosofía de la escuela sobre la comunicación?

Madre: Tienen cierta filosofía porque cuando saben que el niño puede pronunciar las palabras, hacen que él hable hasta que el niño utiliza sus propias palabras y después nos llaman y nos dejan saber que él sabe hablar algunas palabras. Tenemos que hacer que él pronuncie, porque en esa escuela hay niños en escuela regular y otros en un programa de hipoacúsicos, así que pueden oír a los otros niños normales. Cuando el profesor sabe que pueden pronunciar las palabras, él hace que las pronuncien.

No está claro en este caso si el malentendido era basado en la lengua o en una percepción cultural diferente. El entrevistador se propuso preguntar si el programa sostiene un enfoque o un punto de vista específico, pero las respuestas indican que las familias pudieron haber interpretado la pregunta de manera distinta.

Las entrevistas que han sido grabadas en español fueron traducidas y transcritas al inglés, y este artículo fue escrito a base de esas transcripciones. Cuando el documento completo estaba siendo traducido al español, los autores volvieron a las grabaciones originales y las transcribieron en español para evitar una retraducción de las citas que ahora estaban en inglés al español. En el Centro Clerc se usó un proceso de revisión para asegurar que las versiones en inglés y español fueran lo más semejante posible. En ambas versiones se realizaron todos los esfuerzos para mantener las expresiones y emociones verdaderas, el verdadero espíritu, de las entrevistas a la familia y de las palabras del autor. El Centro Clerc cree que ambas versiones del artículo son tan parecidas como es posible y que las ediciones realizadas durante la traducción fueron profesionales y confiables.

Parcialidad de los investigadores

Los entrevistadores y facilitadores de la comunidad fueron instruidos acerca de que no debían exponer sus propias preferencias con respecto modos de comunicación, escuelas, u otras intervenciones. Ésta es una de las partes más difíciles de controlar en este tipo de investigación, especialmente cuando los entrevistadores están familiarizados con el área o si son profesionales dedicados a ayudar a los padres en estas situaciones. Los padres tienen a menudo ideas erróneas sobre la disponibilidad de ciertos servicios, o de los riesgos y las ventajas de diversas opciones, y muchos entrevistadores tienen la sensación de que poseen una obligación ética de corregir tales ideas falsas. Al mismo tiempo, los entrevistadores pudieron tener sus propias inclinaciones y prejuicios que ocasionalmente se deslizaron en las discusiones de las entrevistas. Esto subraya la necesidad de información imparcial, comprensiva, y accesible para los padres y los profesionales.

Sobre los autores

Annie Steinberg, M.D., es la directora de psiquiatría y directora el Centro de Sordera y Comunicación Familiar de La Casa de Playa de Niños en el Hospital de Niños de Filadelfia. Es hablante fluida de Lengua de Señas Americana y ha pasado los últimos 15 años proporcionando servicios directos a individuos que son sordos y a sus familias. En su investigación, utiliza metodologías etnográficas y micro etnográficas para examinar las experiencias de la enfermedad y la discapacidad en nuestra cultura. Los proyectos recientes han incluido un estudio proyectado de cuatro años de duración sobre la toma de decisiones de los padres de las familias con niños que son sordos y una exploración de la experiencia de la sordera oral.

Lisa Bain, M.A., es directora de proyectos de investigación en Centro de Sordera y Comunicación Familiar de La Casa de Playa de Niños en el Hospital de Niños de Filadelfia. Como encargada de investigación de un estudio proyectado de cuatro años de duración sobre la toma de decisiones de los padres de las familias con niños que son sordos, ha entrevistado a más de 20 familias, alrededor de siete veces, sobre sus experiencias en la educación de un niño con una pérdida auditiva. Ella ha trabajado como escritora y editora médica y es autora de tres libros acerca de crianza de niños con problemas de salud.

Yuelin Li Ph.D., es Profesor Asistente de Investigación en el departamento de Anestesiología de la Universidad de Pensilvania y un miembro activo del Centro para la Investigación de Resultados en el Hospital de Niños de Filadelfia. Su investigación explora la influencia del uso de ayudas para la exploración de valores y creencias en la toma de decisiones. Él también proporciona experiencia en el análisis estadístico.

Louise Montoya, M.A., N.C.C., C.S.C., es terapeuta, investigadora, consejera e intérprete nacionalmente certificada de lengua de señas que ha trabajado con gente sorda e hipoacúsica por los últimos 18 años. Dirigió dos centros comunitarios para personas sordas e hipoacúsicas, uno de las cuales (el Centro del El Paso para el Sordo, Inc.) servía sobre todo a personas sordas e hipoacúsicas Mexicano-Norteamericanas e inmigrantes y sus familias.

Vivian Ruperto, B.A., es una asistente de investigación en el Centro de Sordera y Comunicación Familiar de La Casa de Playa de Niños en el Hospital de Niños de Filadelfia. Contribuyó en las fases de recolección y análisis de datos de esta investigación.

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